Hay un soldadito
que a Belén camina
y va acompañado
de la bailarina.

Lleva el uniforme
con los entorchados.
La bota, brillante.
Va limpio y peinado.

Y no lleva armas
aunque es militar
porque el Niño, al verlas,
se puede asustar.

—¿Para qué las quiero
si en mi corazón
desde que ha nacido
sólo hay Paz y Amor?

Y fundió el acero
de la bayoneta
para hacerle al Niño
una bicicleta.

Ana Mª Romero Yebra

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